No contestó la pregunta pero presumo que no buscaba nada porque guardó las cartas.
Corrige su postura elegante, segura y saca los cigarros; enciende uno para ella y uno para mi.
Las suaves olas de humo se elevan hacia la lámpara.
Mujer apocaliptica, ojalá yo todavía tenga el deseo de encontrar respuestas en aquellas cartas, sabes que predices certera y cruel. Pero para leer tus propias cartas tienes dificultad.... la verdad desordena nuestras noches y prometemos juntas no consultar a la suerte nunca más.
Promesa- dices
Promesa- digo- y observo tu muñeca adornada de runas, tatuajes que impiden a los espíritus acercarse a ti cuando estas dormida.
Yo sé que no tenemos tiempo para promesas y que el impulso por ganar las apuestas y adelantarse a los seres vivos nos hacen cada vez más débiles. La velocidad con que tomas la vida te vuelve un desastre natural. Tú sola justificas que los huracanes tengan nombre de mujer, por eso para mi eres apocaliptica, estas al principio del todo anunciando y recordando que hay un final.
La conversación se extiende y nuestra mini guerra de sentimientos heridos, las venganzas programadas, los desprecios falsos se escriben solos en el libro que tenemos guardado bajo la ropa. Si solamente pudieramos cambiar estos cuerpos por algo menos molesto y quejumbroso. Yo sería una brisa entre dos ramas... tú serías una montaña.
Esta vida nos está matando- dices concentrada en los dibujos de la pared.
Entonces, mátala tú primero-respondo.
Nos reimos de nuestra propia conversación sin sentido, y prendemos nuevamente un cigarro.. los temas cambian y los personajes también. Sacamos las cartas para jugar al poder mientras rompemos la promesa antes hecha por las dos. Después de todo las cartas nos pueden ayudar a encontrar algo. Tú buscas a tu ser borroso, yo escapo.
Hemos conversado ya suficiente, respuestas para todas las preguntas, remedios para todos los disgustos, amnesia para todo lo horrible y detestable.
¿por qué tantas heridas? ¿por qué tanta rabia? donde estoy parada en este momento que no puedo ver si el camino continua con mi siguiente paso. Cada vez que avanzamos algo se oscurece y aquel cuadro que nos parecía hermoso se transforma en una pesadilla de manchas deformes.
No quiero estar triste mujer apocaliptica, no quiero estar triste...
Me miras seria y tomas entre tus manos mi rostro. Mis ojos se quedan ciegos mientras me bendices con un beso en la frente.
Buenas noches hermana
1 comentario:
Dan ganas de llorar, creaste un conjunto de palabras,acordes para una canción de violín, además estoy semidespierta después de consumir la píldora antienfermedadprimaveral... fue como el día de sol que describí hace unos textos, lo recuerdas? eso me produjiste...
Amiga por qué invades mi espacio en tu espacio con el espacio de otros? no ves que me provocas la envidia sana que no existe?
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