Revisando la fuente bibliográfica de todo el año pasado... o sea, una serie de papeles, servilletas y posavasos donde conservo las distintas estupideces que escribo, hice pequeños descubrimientos sobre mis anteriores días de salidas suicidas. Cuando pude ordenar las notas, incluida algún que otro aporte de escritores más o menos anónimos, me tropecé con quien era yo o al menos con ese yo que se acumuló para volverse presente: un yo bastante confundido. Ahora, con cierta distancia puedo percibir que siempre estuve fuera de mi elemento mientras intentaba jugar a la vida de adulto. De las personas que encontré en el camino algunas las considero un desvío, otras un descanso, muy pocas compañía. No tiene que ver con lo bueno o malo que nos pasó, tiene que ver con los cambios que provocaron en mi... de los desvíos no puedo decir nada.
Sé que mis reflexiones son obligadas, estoy en una situación de opciones limitadas y futuro incierto, lo único claro es que ya no puedo estar confundida respecto de mi, por que ya no se trata sólo de este yo que busca salidas a manotazos.
Un día como hoy escribí lo siguiente: "La estupidez surge en este caso, la estupidez se apodera de mi y hago cosas de las que luego me arrepiento. Profundamente arrepentida el día Domingo. Pero luego recupero la cordura y los días me permiten cierto grado de lejanía, de indolora indiferencia. Buen remedio. Sin otro sentimiento"