Desde que te conozco tenemos un trato: nadie abandona a un amigo en el error. Pero tu generosa forma de fallar hace que me vea como un pepe grillo patético, no puedo cerrarte los ojos, ni amarrar tus manos, con seguridad no eres pinocho. No puedo ni debo cerrar puertas a tu alrededor, por que te conozco tanto que de seguro encontrarás la forma de abrir ventanas en el suelo. ¿estarás bien? tengo la idea de que no será simple ni fácil como parece. Solamente la idea.
¿recuerdas como es reirse con solo mirar?
¿recuerdas como es escribir cuando se necesita borrar?
extraño el cuaderno de Santiago y esa locura momentánea, tan exquisita, tan frágil y curiosamente perdurable,.
2 comentarios:
En realidad desconocía la profundidad de tu sabiduría sobre mi desestructurada forma de actuar, amiga lo sé, aunque prefiero no admitirlo. El error lo repetiré mil veces hasta que se haga insostenible y reaparezca mi ciclo de desapego a lo real, solo porque ya establecí el vicio...
Oye quieres arrancar de lo mundano junto a tu amiga del alma?
amiga, la pregunta está demás... acepto la invitación,
¿cuando nos hemos perdido la posibilidad de huir?
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