Desde que te conozco tenemos un trato: nadie abandona a un amigo en el error. Pero tu generosa forma de fallar hace que me vea como un pepe grillo patético, no puedo cerrarte los ojos, ni amarrar tus manos, con seguridad no eres pinocho. No puedo ni debo cerrar puertas a tu alrededor, por que te conozco tanto que de seguro encontrarás la forma de abrir ventanas en el suelo. ¿estarás bien? tengo la idea de que no será simple ni fácil como parece. Solamente la idea.
¿recuerdas como es reirse con solo mirar?
¿recuerdas como es escribir cuando se necesita borrar?
extraño el cuaderno de Santiago y esa locura momentánea, tan exquisita, tan frágil y curiosamente perdurable,.