viernes, 30 de enero de 2009

ENERO 2009

Hoy tengo el alma cortada, hay una herida en ella que me deja cansada, hemorragia de energía.
No tuve otra opción que declarar la muerte de esto, muerte súbita de la esperanza tan mal parida por mi existencia.
Me elevaré unos cientos de kilómetros sobre el suelo,para que los cerros no me encarcelen de nuevo. A esa altura espero escapar de mis recurrentes pesadillas y mi insomnio. A esa velocidad podría dejar atrás mi sombra y salir de Aysén sin marca alguna.
A quien quiero engañar.
No tengo para que engañar.
Tengo en cambio una maleta que buscar, una caricia que rescatar del olvido y la compañía constante de mi huida. Que no es huida, es apenas un viaje, apenas un vuelo que me lleva directo al pasado reciente.
Al final es causa de principios que no suelen ser muy alentadores. No importa no tengo que engañar a nadie. Menos a mi,.

1 comentario:

Anónimo dijo...

volar en viaje imparable
eso es vivir
escapar con la experiencia bien ceñida en la mano, para saber qué tenemos que evitar

saludo