Los espacios a veces se vuelven carceleros de quienes los ocupan... cuantas veces he mirado con cierta desconfianza mis cuadernos e incluso esta "página" en blanco, pensando cuanto de lo que he de decir me marcará en un futuro.
La boca cerrada, eso es algo a lo que el grave no está acostumbrado y es una acción (silencio) que mantuve durante mucho tiempo, quizás fueron los mejores tiempos. Es posible que sea una especie de fantasía, tal vez suerte, considerando que el silencio otorga a los demás permiso para colocar palabras en tu boca. Aunque prefiero eso antes que volverme loca tratando de pedir disculpas por lo que dije o intentando recordarlo (el estado en que nos pilla la verborrea suele ser poco elegante)
En todo caso es una cuestión de práctica, definir cuando y como digo lo que pienso o lo que REALMENTE pienso - hay una gran diferencia- sobre todo por que últimamente no puedo confiar en mi propio espacio.
Ahora ando con disfraz de precavida en el mundo