miércoles, 1 de abril de 2009

LA VIDA EN PLURAL III

Yo tenía una mano azul y tú miraste dentro de mis pensamientos demasiadas veces, entonces sucedió. Un aliento sobre el barro y estábamos los dos apretando los puños. Que lástima que te llamé al otro mundo para arrastrarte aquí, a este sucio pedazo de humedad, a este lugar donde nadie es nada, donde tengo que dibujar en mi pantalla lo que me parece que te gustará. Desearía que las cosas fueran de otro modo pez, desearía dejar de apretar los puños y poder estirar las manos para sentir… aunque sea la lluvia.
Mis ausentes se aparecen de vez en cuando y retorna la compañía que necesito. Me gusta esa sensación, es como el personaje que saluda desde el puerto a los pasajeros que arriban. No le importa mucho cuando las despedidas borran el barco en el horizonte, porque el mundo es redondo. Eso es bastante siniestro y cierto. Por que el tipo en el puerto es el único que sabe como funcionan las cosas. Maldito, me gustaría ser él.
Como siempre, cuando el mundo se ve raro sucede lo que me alivia: un viaje. Nada importante, una pequeña excursión pero lo suficientemente lejos como para desconectar el cable. Me voy yo y mi pez, exuberantes los dos, enojados y completamente rebeldes a mojarnos a otra pecera.
Entonces, ¿quieres tiempo para pensar? Ok. ¿Qué tal el resto de tu vida ?

No hay comentarios: